sábado, 4 de agosto de 2012

No tiene sentido. No tiene sentido seguir esperándote.

viernes, 3 de agosto de 2012

Ven. Siéntate junto al fuego ahora que ya es de noche. Hoy que la luna no ha salido. Ponte cómodo y cuéntame mentiras al oído. Y dime qué es eso que llevas escondiéndome durante tanto tiempo y que no te has atrevido a contarme todavía.

domingo, 15 de julio de 2012

No hace falta que sigamos andando. No si estás cansado. Podemos volver a casa. No estamos perdidos. Sólo hemos salido un rato para contemplar las estrellas. Podemos regresar. Puedes volver a abrir la puerta, y oler a cena recien hecha. Y sentarte frente a la tele, y criticar las sandeces de este mundo. Puedes tirarte luego al sofá para que te tapen, para que te arropen, para que te acompañenen hasta que el cuerpo diga basta y os vayais a la cama. Para volver a sonreír y ser feliz. Solo estamos a un par de kilómetros de distancia, no tenemos por qué no volver a casa. No tenemos por qué perdernos por un camino que ya dimos por perdido. Yo te acompaño a casa. Aunque yo vaya a seguir caminando. Aunque yo vaya a seguir esperando. Aunque para mi nuestro camino no haya terminado todavía.

sábado, 14 de julio de 2012

Ellos son lo que tu y yo nunca fuimos.















Y lo que nunca seremos.
























martes, 3 de julio de 2012

Tardes de verano.


Echo de menos aquellas tardes. Aquellas tardes en las que dormíamos en tu casa. Cuando sentía mi piel seca y suave metiéndose entre las sábanas de tu cama. Y oler la paz. Cuando el mundo parecía arder bajo un sol de 40 grados mientras tu habitación se mantenía inerte, oscura, bañada simplemente por el resplandor de la ventana de la cocina. Y oír tus pasos a eso de las cuatro, oírte desnudo acercarte a la cama para levantar las sabanas suavemente, y meterme conmigo en la cama. Sentir cómo el colchón se va hundiendo, cómo poco a poco tu piel se acerca por mi espalda. Sin ruidos. Sin intenciones. Solo tus piernas aproximándose a las mías, tu cuerpo abrazándose a mi espalda, y todo tú rozándote conmigo. Sentirte tibio, relajado, pero sobre todo suave, acariciándome el cuerpo entero. Y dormir. Dormir como si solo existiera esa cama. Como si solo tú y yo existiéramos en el mundo. Echo de menos aquellas tardes. Las echo de menos aunque ni siquiera hayan sucedido.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Prométeme que estarás bien.

sábado, 19 de mayo de 2012

VENENO QUE TÚ ME DIERAS


Veneno que tú me dieras. El que me das cuando vienes a verme. El que recibo cuando te me vienes dentro. Veneno que mata y consume. Veneno que es imposible no tomar. Veneno ardiente. Veneno sólido. Veneno duro. Veneno que desayuno, como y ceno. Veneno, mucho veneno. Veneno que acabará matándome.