sábado, 23 de mayo de 2015

Mataría por una última noche contigo. Solo una más. Tú, yo, y una habitación de hotel. Los preservativos, si quieres, podemos olvidarlos. Hay cosas que ya no puedo hacer, platos que ya no como, personas a las que ya no veo. Pero lo que sí que no puedo hacer es oír hablar de sexo. Tampoco verlo. Porque mataría por una última noche contigo. Solo una más. Tú, yo, y una habitación de hotel. Y follar toda la noche. Tengo miedo de que nunca nadie más vuelva a despertarme en mitad de la noche, y me venga por la espalda, sin darme cuenta, y me bese el cuello mientras me recoge. Tengo miedo de que no me vuelvan a hacer el amor de verdad. Me niego a que me toque algún niñato que no sepa lo que hace. Me niego a que mis ganas le desborden. Así que sí, mataría por una última noche contigo, en un hotel. Arriba, abajo, de cara, de lado. Y uno en mitad de la noche, y que me vengas por la espalda. Y que me recojas.



sábado, 25 de abril de 2015

He decidido que voy a secuestrarte. Iré a la puerta de tu instituto, y te esperaré hasta la hora de la salida. Me haré la inocente, me haré la sorprendida. Mientras hablas conmigo, todos se irán a casa. Y tú vendrás conmigo. Vendrás a la habitación de hotel que he reservado en pleno centro de la ciudad. Te tumbarás en la cama. Y, sin reparo alguno, follaremos toda la noche. Yo arriba. Como en los viejos tiempos. 

domingo, 25 de enero de 2015

Según tú, lo único que me diferencia de tus compañeras de colegio es dormir contigo. Golpe duro. Bien bajo.
Y nos pasamos la vida soñando que lo mejor está por venir, aunque la espera se haga eterna. Aunque mientras dejemos lo mejor de nosotros mismos por el camino.
Cuando somos invisibles, aunque lo que más queremos es que los demás nos vean.

viernes, 23 de enero de 2015

A veces solo necesitamos escuchar que todo va a salir bien. A veces solo necesitamos esas cinco palabras para definirnos.

martes, 30 de diciembre de 2014

Hoy he soñado con la ciudad a la que nunca vuelvo. Ha sido un sueño vivo e intenso. Volvía a lugares en los que nunca he estado. Y recordaba lo difícil que era, y es, irse. Pero también he recordado lo difícil que es estar, y es, quedarse. Pienso en estos cuatro años. Cuatro años que hace poco, decías, eran demasiados. Y pienso en aquella ciudad y lo que me costó irme, y lo que me gustó quedarme. Supongo que en estos cuatro años ha sido el único momento en el que he pensado en mí sin pensar en ti. Y pienso que fue la única vez que me has dicho “te quiero”, pero ni siquiera en nuestro idioma. Supongo que nunca te he llegado tanto como para eso, como para ahora. Y ahora también recuerdo esos cuatro meses que sucedieron a la vuelta. Esos cuatro meses en los que lo dabas todo y yo te daba todo. A pasitos pequeños, pero tienes todas y cada una de las partes que me componen. Ya no pienso en mí sin pensar en ti. Ya no recuerdo cómo era yo. Ya no sé qué haría yo sin ti. Aunque tú te pienses, aunque tú te recuerdes sin mí. Yo ya solo pienso, recuerdo y supongo, porque es lo único que soy capaz de hacer.