lunes, 4 de abril de 2011

Verdades que duelen

Vamos a ser eternos, vamos a hacernos daño.


jueves, 31 de marzo de 2011

Nieve...

Bist du bei mir, geh ich mit Freuden

zum Sterben und zu meiner Ruh.

Ach, wie vergnügt wär so mein Ende,

es drückten deine schönen Hände

mir die getreuen Augen zu.

jueves, 10 de marzo de 2011

Ahora. Aquí. Contigo.

martes, 8 de marzo de 2011

Cae la noche. Camino a casa. Me encuentro contigo.

Cae noche. Cae la noche y camino a casa. Cae la noche, camino a casa y me encuentro contigo. Cae la noche, camino a casa, me encuentro contigo y leo entre las líneas de tu mirada que me echas de menos. Cae la noche. Camino a casa. Me encuentro contigo. Y leo entre las líneas de tu mirada que me echas de menos, a mí y todos los demás. A mí y a los sueños que no cumplimos, ni juntos, ni separados. Cae la noche, camino a casa, me encuentro contigo, y sé que me echas de menos, a mí, a todos, y a esas tardes de cine, risas, y cervezas. Cae la noche, camino a casa, y me cuentas que esta noche ha venido a visitarte la nostalgia. Cae la noche. Camino a casa. Y he de decir que yo también te echo de menos. Caminan conmigo las falsas esperanzas, dicen. Caminan porque saben, como yo, que ya es demasiado tarde para mantener encendida la luz de las estrellas. Cae la noche, camino a casa. Y tú seguirás caminando, en busca de respuestas. Y yo seguiré caminando, intentando no hacerme demasiadas preguntas. Cae la noche, camino a casa, me encuentro contigo. Y te miro y pienso que no habrá nada que empañe lo que hemos vivido. Que no podrá borrarnos el olvido. Ni a nosotros, ni a ellos. Cae la noche. Camino a casa. Me encuentro contigo.

martes, 1 de marzo de 2011

Y las calles...

Cuando la silueta encontrada siempre es la tuya y el deseo más fuerte es que no aparezcas.

Quesemueranhoytodoslossuperheroes.

sábado, 12 de febrero de 2011

Un silencio habla más que mil palabras.

-¿Volverás?

Cogió su sombrero gris, y mientras veía como la sombra de su mano, reflejada en la pared, caía sobre su cabeza, yo sentía como caían mis respuestas.

-Nunca conocí a nadie como tú.

-Entonces no te marches.

-Eres la mujer más hermosa que he conocido en mi vida, la más dulce, la más comprometida. Nunca nadie había escuchado mis plegarias como tú lo habías hecho hasta ahora. Nunca nadie había comprendido mejor el sentido de mi vida, de mi alma. Has luchado incansable, conmigo, a mi lado. No sabes cuánto he aprendido de ti. Cómo disfruté de las noches en vela, conversando. Y de esos paseos, junto al rio, junto al mar. Y cómo reíamos mientras comías helado de fresa. Aquellas madrugadas de verano, tirados en el suelo, al raso, mirando las estrellas…

-No entiendo nada, de verdad.

-No es el momento. Eres todo lo que quiero, todo lo que siempre he buscado, pero no ahora.

-¿Entonces que se supone que debo hacer, esperar?

-Volveré.

-No lo harás. Nunca vuelven.