Mataría por una última noche contigo. Solo una más. Tú, yo, y una
habitación de hotel. Los preservativos, si quieres, podemos olvidarlos. Hay
cosas que ya no puedo hacer, platos que ya no como, personas a las que ya no
veo. Pero lo que sí que no puedo hacer es oír hablar de sexo. Tampoco verlo.
Porque mataría por una última noche contigo. Solo una más. Tú, yo, y una
habitación de hotel. Y follar toda la noche. Tengo miedo de que nunca nadie más
vuelva a despertarme en mitad de la noche, y me venga por la espalda, sin darme
cuenta, y me bese el cuello mientras me recoge. Tengo miedo de que no me
vuelvan a hacer el amor de verdad. Me niego a que me toque algún niñato que no
sepa lo que hace. Me niego a que mis ganas le desborden. Así que sí, mataría
por una última noche contigo, en un hotel. Arriba, abajo, de cara, de lado. Y uno
en mitad de la noche, y que me vengas por la espalda. Y que me recojas.
sábado, 23 de mayo de 2015
sábado, 25 de abril de 2015
He decidido que voy a secuestrarte. Iré a la puerta de tu
instituto, y te esperaré hasta la hora de la salida. Me haré la inocente, me
haré la sorprendida. Mientras hablas conmigo, todos se irán a casa. Y tú
vendrás conmigo. Vendrás a la habitación de hotel que he reservado en pleno
centro de la ciudad. Te tumbarás en la cama. Y, sin reparo alguno, follaremos
toda la noche. Yo arriba. Como en los viejos tiempos.
domingo, 25 de enero de 2015
viernes, 23 de enero de 2015
martes, 30 de diciembre de 2014
Hoy he soñado con la ciudad a la
que nunca vuelvo. Ha sido un sueño vivo e intenso. Volvía a lugares en los que
nunca he estado. Y recordaba lo difícil que era, y es, irse. Pero también he
recordado lo difícil que es estar, y es, quedarse. Pienso en estos cuatro años.
Cuatro años que hace poco, decías, eran demasiados. Y pienso en aquella ciudad
y lo que me costó irme, y lo que me gustó quedarme. Supongo que en estos cuatro
años ha sido el único momento en el que he pensado en mí sin pensar en ti. Y
pienso que fue la única vez que me has dicho “te quiero”, pero ni siquiera en
nuestro idioma. Supongo que nunca te he llegado tanto como para eso, como para
ahora. Y ahora también recuerdo esos cuatro meses que sucedieron a la vuelta.
Esos cuatro meses en los que lo dabas todo y yo te daba todo. A pasitos
pequeños, pero tienes todas y cada una de las partes que me componen. Ya no
pienso en mí sin pensar en ti. Ya no recuerdo cómo era yo. Ya no sé qué haría
yo sin ti. Aunque tú te pienses, aunque tú te recuerdes sin mí. Yo ya solo
pienso, recuerdo y supongo, porque es lo único que soy capaz de hacer.
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